lunes, 4 de agosto de 2014

Más de Gowex

La investigación judicial del colapso de Gowex está aportando datos que elevan la dimensión inicial del escándalo y la gravedad de los múltiples fallos de supervisión que facilitaron el engaño a miles de inversores. El expresidente y exconsejero delegado de la compañía, Jenaro García, considerado por ahora el máximo responsable del presunto fraude, apenas se habría molestado en ocultar su patrimonio y la falsificación reiterada de las cuentas de la empresa. Para conseguirlo utilizó sociedades instrumentales creadas y administradas por el mismo abogado de Valencia al que también recurrieron en su día con idéntico objetivo los principales implicados en el caso Nóos, la red Gürtel y la operación Marsans, entre otros casos de corrupción.




El vínculo entre todas esas tramas y también ahora el caso Gowex es el abogado y gestor Ramón Cerdá Sanjuán, un viejo conocido de la Policía que se publicita abiertamente en internet como experto en la comercialización de sociedades. Asegura haber traspasado más de 10.000 firmas desde 1990 y en el Registro Mercantil constan actualmente otras 8.000 a su nombre, con capitales sociales que parten de 3.000 euros y rebasan los 240.000.

Su negocio consiste en crear las firmas, mantenerlas y vendérselas luego con la máxima confidencialidad posible a empresarios e inversores que buscan urgentemente sociedades para vehicular sus negocios. La adquisición de participaciones en una firma ya creada no deja rastro en el Registro Mercantil. Los nuevos dueños de estas sociedades aprovechan ese vacío para emplearlas en transacciones opacas o en la ocultación de fondos y bienes. La mecánica es sencilla y, en teoría, completamente legal, aunque la historia reciente de la corrupción en España demuestra que las sociedades promovidas por Cerdá Sanjuán han sido utilizadas en decenas de ocasiones para evadirse de Hacienda y la Justicia.

Entre sus clientes se encuentran Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, que recurrieron a sus servicios en 2006 tras aparecer las primeras noticias sobre la Fundación Nóos. Urdangarin y Torres escogieron Novosfera Asociaciados 21 SL y la utilizaron para sacar todo el dinero que pudieron de España, ante el temor de ser descubiertos. Un año antes, Gürtel, la red que lideraba Francisco Correa, le había comprado otra sociedad a Cerdá Sanjuán, Good and Better SL, para facturar servicios inexistentes a la Comunidad de Madrid. Asimismo, el expresidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra canalizó a través de una firma creada por este abogado valenciano, Artemisa 2000, las comisiones ilegales por las que ha sido condenado. Y también aparecen los datos de este fabricante de mercantiles detrás de la sociedad Posibilitumm Business SL. Ángel de Cabo la utilizó para comprar Viajes Marsans al expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán.

Falsedad de cuentas continuada El instructor del caso Gowex, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, sospecha que el abogado valenciano habría jugado ese mismo papel en el procedimiento que acaba de abrir para depurar las responsabilidades penales que se desprenden de la quiebra de la compañía. El propio Jenaro García reconoció en sede judicial que falseó durante años las cuentas de su empresa y que, para conseguirlo, contó con la ayuda de al menos cuatro testaferros, a los que habría utilizado para ocultar el patrimonio que supuestamente fue detrayendo de Gowex. También los usó para facturarles durante años servicios inexistentes que le permitieron inflar descomunalmente la cuenta de resultados de la compañía.


Uno de sus testaferros fue Javier Martín Vaquero, según ha admitido el expresidente de la proveedora de servicios wifi. El nombre y los apellidos de este colaborador no aparecen en ninguna de las más de 30 sociedades vinculadas oficialmente con Jenaro García ni tampoco se le conoce cargo alguno en Gowex. Pero, curiosamente, el rastro de este individuo conduce a 10 sociedades limitadas que fueron creadas y administradas previamente por el célebre Cerdá Sanjuán. Como en muchos otros casos de corrupción, Martín Vaquero se las habría comprado a este abogado para conseguirle a Jenaro García las sociedades instrumentales que necesitaba para crear la contabilidad paralela que ha comenzado a investigar Pedraz con la ayuda de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía.

En al menos ocho de esas 10 sociedades bajo sospecha, Martín Vaquero seguiría figurando como administrador único. Se trata de Telecom World Broadband SL (con sede en Madrid), Redes y Servicios de Comunicaciones Inalámbricas Amber SL (Valencia), K10-Market Medios Publicitarios SL (Valencia), 5G Wireless Internet SL (Barcelona), Level 2 Wireless Internet SL (Alicante), Consultoría Asesoría y Comunicaciones SL (Madrid), Network Operator E&C Wireless System SL (Murcia) y KBK Global Mass Media SL (La Coruña). Además, el testaferro de Jenaro García dejó de ser en 2012 administrador único de otras dos sociedades limitadas adquiridas igualmente a Cerdá Sanjuán: Sandwatt Retewireless SL e Ingeniería de Redes de Telecomunicaciones Tetra SL, ambas con sede en Sevilla.

Jenaro García encandiló a medio mundo con sus promesas de una tecnología y un mercado nunca antes conocidos, pero el proceso que utilizó para esconder su patrimonio no fue demasiado sofisticado. Cuando su hombre de paja adquirió las 10 sociedades instrumentales a Cerdá Sanjuán, las renombró para aparentar un cambio de propietario y dificultar su rastreo. Decidieron llamarlas con términos en inglés intencionadamente asépticos que proyectaran la imagen de firmas tecnológicas. Pero la operación fue tan chapucera que se les olvidó modificar la actividad principal de las compañías. Telecom World Broadband SL y 5G Wireless Internet SL, por ejemplo, siguen apareciendo en el registro mercantil como sociedades dedicadas al “comercio al por mayor de toda clase de productos alimenticios, bebidas y tabacos”, y Consultoría Asesoría y Comunicaciones SL, como “fabricante de ordenadores y equipos periféricos”, las actividades que tenían reconocidas desde el principio.

Grave error en los controles  Con todo, no se ha descubierto el pufo hasta que su principal artífice se ha visto obligado a reconocerlo tras el demoledor informe de Gotham City Research. Sorprende que no despertara ninguna sospecha hasta ese momento que gran parte de los supuestos ingresos de una firma multinacional cotizada como Gowex procedieran de sociedades que habían pertenecido previamente a un individuo con el historial de Cerdá Sanjuán.

Al menos esta parte de la operación de maquillaje se urdió en sólo unos días. El presunto testaferro del expresidente de Gowex adquirió las 10 sociedades en un plazo de sólo dos semanas, en concreto entre el 27 de mayo y el 8 de junio de 2010. El uso de testaferros permitiría explicar por qué el principal señalado por la Justicia, que llegó a poseer el 47% de una compañía valorada antes de su estrepitosa caída en 1.500 millones de euros, únicamente tiene a su nombre en España un terreno rústico de secano en la provincia de Segovia que apenas vale 11.562 euros.